Como sabréis, en cualquier orquesta, banda o conjunto instrumental, todos los instrumentos están afinados a los mismos hercios. En la actualidad, esta afinación suele ser de 440 hz (440 vibraciones por segundo), pero no siempre ha sido así. De hecho, la historia de la afinación instrumental a 440 hz parte de la época de los nazis. Concretamente de 1939, cuando Joseph Goebels creó un decreto por el que todo el mundo debía afinar el "La" musical de los instrumentos a 440 hercios, en lugar de a 432 como se iba haciendo hasta ese momento. A pesar de este decreto impuesto por Goebels y aprobado por la ISO (Organización Internacional de la Normalización), un gran número de músicos franceses organizaron un referendum para mantener el "La" a 432 hercios. ¿Por qué?
Esta es la estructura en que se organiza una molécula de agua ante la vibración de una música afinada a 432 Hz o a 440 Hz, de igual modo ejerce sobre nosotros, pues sabemos que somos un 75% de agua.
"432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia. La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo. Por la re-sintonización de instrumentos musicales y el uso de la afinación de concierto a 432 hercios en vez de 440 hercios, tus átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con la espiral de PHI de la naturaleza”
Brian T. Collins.
El instituto Schiller alemán ha llevado una campaña mundial para volver a la afinación de 432 Hz., una batalla que ya libró el propio Verdi.
Giuseppe Verdi en 1884 escribió una carta, dirigida a la Comisión musical del gobierno italiano, en la que pidió oficializar el uso del diapasón en LA-432hz, escribiendo al respecto una frase: “por exigencias matemáticas”.¿Qué quería decir? Para entenderlo bien y con más claridad es necesario introducir otra frecuencia: la de 8Hz.
1) Las ondas de conciencia “ordinarias” del cerebro humano varían de 0.1Hz a 30Hz aprox. En este rango operan solamente algunas dendritas (las fibras menores de las neuronas que transportan las señales nerviosas) de las células del cerebro que utilizan preponderantemente el hemisferio izquierdo (el más racional) como centro de actividad. Si nuestros dos hemisferios cerebrales se sincronizaran a la frecuencia de 8Hz trabajarían de la misma forma (en equilibrio), recibiendo el máximo flujo de informaciones.
2) 8Hz es también la frecuencia de repetición de la doble hélice del ADN.
3) 8Hz es la frecuencia de los delfines que vibra a una distancia de 16 km desde el punto de emisión. En términos musicales, la frecuencia de 8Hz corresponde a una nota de Do. Subiendo de cinco octavas, es decir, recorriendo cinco veces las siete notas de la escala, se llega a un Do de 256Hz, escala en la que el “La” tiene una frecuencia de 432Hz y no de 440Hz.
Tocando el Do a 256Hz, por el principio de las armonías (según el cual a la producción de un sonido se agregan múltiplos y submúltiplos de la frecuencia), también los Do de las otras octavas empezarán a vibrar por “simpatía”, haciendo resonar naturalmente la frecuencia de 8Hz.
Es por esto que el diapasón a 432 oscilaciones por segundo, es definido como “diapasón científico”. Lo que fue aprobado por unanimidad en el congreso de los músicos italianos de 1881 y propuesto por los físicos Sauveur, Meerens, Savart y por los científicos italianos Montanelly y Grassi Landi.
Tomemos atentamente en consideración que en el universo todo es energía en vibración. Cada partícula subatómica, átomo, estructura molecular, célula y órgano del cuerpo, vibran a una determinada frecuencia.
Esta maravillosa armonía tiene una firma propia vibracional. Muchos médicos y estudiosos afirman que si una parte del cuerpo se enferma, la causa tiene que buscarse en la frecuencia que se ha alterado y el cuerpo vibra en modo des armónico.
Ser sanos significa vibrar al unísono armónicamente. Cada órgano tiene su frecuencia (múltiplos o submúltiplos de 432Hz), cuando se altera en caso de enfermedad, el reequilibrio y la curación llegan cuando en el mismo órgano, se hace sonar con la correcta frecuencia de resonancia.
Entonces, tocar y escuchar música afinada a 432Hz reequilibra el cuerpo y por efecto vibracional también la naturaleza circundante, devolviendo el primordial equilibrio de paz y de bienestar.
Sabemos que la música es “información”, la cantidad de datos sonoros creados a 432Hz, no se pierden entre las moléculas de los gases presentes en el aire que transportan el sonido porque son compatibles con su estructura molecular.
Cuando los creadores de las obras clásicas vivieron, no existía LA-440 como patrón de afinación; ellos afinaban sus instrumentos a partir del sonido de las campanas de las catedrales, las cuales fueron fundidas por los llamados señores del Temple, aquellos que en su época tenían el conocimiento de las aleaciones, de las
matemáticas sagradas y por tanto eran conocedores de cosas que ahora están en desuso.
Actualmente hay quienes están procurando retornar a la frecuencia de la Tierra 432 hz.
Ejemplo: Pink Floyd. Mick Jagger de los Rolling Stones,
La música es capaz de mover grandes cantidades de energía, de producir gran expansión del potencial de desarrollo oculto dentro de cada uno de nosotros y nuestros talentos naturales.

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